miércoles, 30 de julio de 2008

LA VISION DEL RECOBRO II


Quien se encarna es el Dios completo
Estrictamente hablando, la Biblia dice: “En el principio era el Verbo ... y el Verbo era Dios” (Jn. 1:1). Aquí debemos ver que este Dios, quien era el Verbo, no es una parte de Dios ni solamente Dios el Hijo, sino Dios el Hijo y Dios el Padre y Dios el Espíritu, es decir, el Dios completo. El Nuevo Testamento no dice que el Verbo era Dios el Hijo; de hecho, no dice que el Verbo era Dios el Hijo, ni tampoco Dios el Padre ni Dios el Espíritu; más bien, el Nuevo Testamento dice que en el principio era el Verbo y que el Verbo era el Dios completo, esto es, el Dios Triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu.
Luego, leemos que el Verbo se hizo carne (v. 14). Por tanto, Cristo es el Dios completo —el Padre, el Hijo y el Espíritu— que se ha encarnado. Estrictamente hablando, el Nuevo Testamento no dice que el Verbo se hizo hombre, sino que el Verbo se hizo carne. Conforme al uso que el Nuevo Testamento da a la palabra carne, ésta se refiere al hombre caído (Ro. 3:20). No obstante, es con cierta renuencia que les digo que Cristo se hizo “un hombre caído”, debido a que ello podría ser malinterpretado por ustedes y tal vez piensen equivocadamente que yo dije que Cristo llegó a ser un hombre en quien había pecado. Debemos afirmar categóricamente que Cristo no se contaminó con el pecado al hacerse hombre, pero sí se hizo hombre después que la humanidad ya había caído. Por consiguiente, Él se hizo carne, pero solamente en semejanza de la carne de pecado (8:3).

CRISTO ES DIOS AMEN...

LA VISION DEL RECOBRO I


LA VISIÓN CONCERNIENTE A DIOS, CONCERNIENTE AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU Y CONCERNIENTE A LA ECONOMÍA DE DIOS
En el recobro del Señor hemos recibido una visión particular, la cual está completamente basada en la revelación divina que el ministerio neotestamentario de Dios nos comunica. Ciertamente no es nada fácil presentar ante ustedes todo cuanto compone esta visión. En estos capítulos nos limitaremos a presentar, de manera breve y concisa, una síntesis de los aspectos más cruciales de esta visión que hemos recibido del Señor.
CONCERNIENTE A DIOS
En primer lugar, debemos considerar qué nos muestra esta visión con respecto a Dios. Dios es triuno. Es uno, y a la vez tres; es tres, pero sigue siendo uno. Él es tres-uno, y este Dios Triuno es el Padre, el Hijo y el Espíritu (Mt. 28:19). Los tres coexisten y moran el uno en el otro. Son tres, y sin embargo, son uno. Aunque son distintos entre sí, a la vez son uno. Nuestra mente humana es incapaz de comprender este misterio: en la Deidad, los tres de la Trinidad son distintos entre Sí y a la vez son uno.
CONCERNIENTE AL PADRE
Luego, debemos considerar qué nos muestra esta visión con respecto al Padre. El Padre es la fuente, el origen. Si bien no es necesario explicar mucho esto, sí es necesario que nosotros, en nuestra experiencia, conozcamos al Padre como el origen, la fuente de todo. Además, debemos ver que el propio Padre es triuno, y no solamente es triuno en una manera, sino en tres distintas maneras. Así pues, tanto en lo que concierne a Su propia persona como en relación con el tiempo y el espacio, el Padre es triuno.
Al referirse al primero de la Trinidad, Apocalipsis 1:4 habla de Aquel que es y que era y que ha de venir; esta última expresión —que ha de venir— también podría traducirse como Aquel que vendrá o Aquel que ha de ser. El primero de la Trinidad debe referirse al Padre, y aquí el Padre recibe este título divino. Sin lugar a dudas, tal título se basa en la revelación del Antiguo Testamento concerniente a Jehová. Este asunto está plenamente revelado en Éxodo 3 (vs. 6, 14-16). Allí Jehová, el gran Yo Soy, el Eterno, es también el Dios triuno, es decir, el Dios del padre Abraham, el Dios del hijo Isaac y el Dios del nieto Jacob. Sobre la base de Apocalipsis 1:4 y Éxodo 3 podemos ver que Dios el Padre, en lo que concierne a Su Persona, es triuno.
En segundo lugar podemos ver que el Padre es triuno en relación con el tiempo, pues en Apocalipsis 1:4 dice que Él es Aquel que es, en el presente, Aquel que era, en relación con el pasado, y Aquel que ha de venir, en relación con el futuro. Por consiguiente, podemos ver que Dios el Padre es triuno con relación al tiempo.
Finalmente, también en relación con el espacio el Padre es triuno. Probablemente ustedes no hayan reflexionado antes sobre este aspecto del Padre, pero en Efesios 4:6 dice que Dios el Padre es sobre todos, por todos y en todos. Aquí vemos tres direcciones, pues con relación al espacio, Él está sobre todos, por todos y en todos. Por tanto, podemos afirmar que Dios el Padre es triuno en relación con Su Persona, en relación con el tiempo y en relación con el espacio. Este asunto está claramente revelado en la Palabra santa y lo hemos visto. Para nosotros, estos asuntos constituyen una visión, no una doctrina.
CONCERNIENTE AL HIJO
Ya vimos algo de lo que nuestra visión nos muestra con respecto a Dios y al Padre; ahora abordaremos lo que dicha visión nos muestra en lo concerniente al Hijo, Jesucristo. Cristo es el Dios Triuno encarnado. Solíamos decir que el Hijo de Dios se encarnó para ser un hombre, pero la Biblia no usa tal expresión.

CRISTO ES DIOS AMEN...

martes, 29 de julio de 2008

DIOS NOS ELIGIÓ


DIOS ELIGIO
Para cumplir Su propósito eterno, Dios necesitaba crear al hombre. Pero antes de crearlo, debía elegir de entre billones de hombres a algunos para que fueran Sus hijos. Así que, antes de iniciar Su creación, Dios escogió a algunos. ¿Cómo podemos aseverar esto? La Biblia nos lo dice en Efesios 1:4: “Según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de El en amor”.
Esto quizás lo lleve a preguntarse: “¿Por qué me escogió a mí y no a otro?” El lo escogió a usted porque El así lo quiso, porque fue Su beneplácito hacerlo y no porque usted fuera bueno o estuviera muy capacitado. Este versículo también nos dice que nos escogió “en El”, en Cristo, no porque fuéramos algo en nosotros mismos.
Según lo que la Biblia llama la presciencia de Dios, Dios supo cuándo, dónde y de quién naceríamos. Romanos 9:11 presenta como ejemplo la historia de Jacob. Antes de que Jacob naciera, aún antes de que tuviera la oportunidad de hacer bien o mal, Dios lo escogió en lugar de su hermano Esaú. Lo mismo sucedió con nosotros. ¿No es esto maravilloso? La elección de Dios es la primera bendición que El nos otorgó y todos debemos estarle profundamente agradecidos.

CRISTO ES DIOS AMEN...

SER DIRIGENTE


SER DIRIGENTE DEPENDE DE LA CAPACIDAD ESPIRITUAL
En la economía neotestamentaria de Dios ser dirigente entre Sus hijos no es algo oficial, permanente ni organizado. Ser dirigente, más bien, depende de la capacidad espiritual. El que posee capacidad mayor es el que dirige. En un momento dado, es posible que cierto hermano tenga dicha capacidad, y en otro momento, tal vez la tenga otro. En el día de Pentecostés Pedro era el más capacitado, pero en Hechos 15 era Jacobo.
La relación entre Bernabé y Pablo muestra más a fondo este principio. Hechos 13:2 dice: “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”. Aquí vemos que se mencionó a Bernabé antes que a Pablo (Saulo). Sin embargo, cuando estaban en su viaje, Pablo espontáneamente tomó el mando (Hch. 13:9), porque tenía mayor capacidad espiritual. Bernabé trajo a Pablo a Antioquía, y mientras estaban allí, éste asumió el mando. Aun así Bernabé no discutió con Pablo acerca de ello en aquel viaje. Bernabé no dijo: “Pablo, conserva tu lugar. No te olvides que yo fui llamado primero. ¿Por qué estas tomando el mando?” Ya que Bernabé se dio cuenta de que la capacidad de Pablo era mayor, no discutió con él en cuanto al mando.
Todos estos casos comprueban que ser dirigente entre los hijos de Dios hoy en día no es algo oficial, permanente ni organizado. Sino que depende siempre de la capacidad espiritual. Dios lo dispuso de esta manera a fin de que se deje a un lado el concepto humano en cuanto al liderazgo. En el Antiguo Testamento los reyes heredaban el trono. Nunca hubo tres o cuatro reyes gobernando al mismo tiempo. Pero en el Nuevo Testamento el Señor no designó a un solo apóstol sino a doce. Más tarde añadió otros, como Pablo, Bernabé y Timoteo. Creo que hubo muchos apóstoles. Si no fuera así, ¿cómo pudo haber apóstoles falsos en 2 Corintios 11:13? Además, en cada iglesia local siempre hay varios ancianos. Esto indica que en la iglesia no existe en realidad un dirigente permanente.

CRISTO ES DIOS AMEN...

CRISTO UNICO DIRIGENTE


CRISTO, EL UNICO DIRIGENTE
Según la economía de Dios, sólo hay uno que dirige a Su pueblo, el Señor Jesucristo: “Ni seáis llamados dirigentes; porque uno es vuestro Dirigente, el Cristo” (lit., Mt. 23:10). Cualquier persona que me considere un dirigente no está practicando la verdad. Si alguien le pregunta quién dirige en la iglesia, debe decir que el que dirige es Cristo. Una respuesta así indica que conocemos la verdad y que la practicamos. Si alguien declara que Witness Lee es el que dirige, usted tiene que decirle: “Witness Lee es nuestro esclavo”.
La Iglesia Católica declara que Pedro fue designado por Cristo para ser el único dirigente. Pero el Nuevo Testamento revela lo contrario. Ciertamente, en los evangelios y en la primera parte de Hechos se menciona primero a Pedro y su nombre encabeza la lista. Pero en Gálatas 2:9 dice: “ Jacobo, Cefas y Juan ... eran considerados como columnas”. Aquí no se menciona primero Pedro (Cefas) sino segundo. Cuando Pedro se puso en pie con los once en el día de Pentecostés, él era fuerte como un león. Pero en Gálatas 2, Pedro era un cobarde, ya que se negó a comer con los gentiles cuando los hermanos vinieron de parte de Jacobo (v. 12). Antes él practicaba la verdad referente a comer con los creyentes gentiles según la visión que él había recibido en Hechos 10. Pero cuando los hermanos vinieron de parte de Jacobo, ya no practicaba esta verdad. Cuando Pablo vio que Pedro y los demás no andaban rectamente en cuanto a la verdad del evangelio, reprendió a Pedro delante de todos (Gá. 2:14). Pedro, con su debilidad, dañaba la verdad del evangelio, la verdad de que los creyentes gentiles y los creyentes judíos eran iguales. Esto indica que en Gálatas 2 la capacidad espiritual de Pedro había disminuido. Pedro no se había apartado de la fe, pero su capacidad espiritual era mucho inferior a la de Jacobo. Por esta razón, en Gálatas 2:9 se menciona a Jacobo antes que a Pedro. Además, el hecho de que los hermanos habían venido “de parte de Jacobo” indica que Jacobo representaba la iglesia en Jerusalén.
Otro indicio de que Jacobo, y no Pedro, representaba la iglesia en Jerusalén se ve en Hechos 21:17 y 18: “Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo. Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo, y se hallaban reunidos todos los ancianos”. Se nos dice aquí que Pablo y sus colaboradores no fueron a Pedro sino a Jacobo, ya que todos los ancianos, incluyendo a Pedro, estaban en la casa de Jacobo. Jacobo era el que representaba la iglesia de aquella ciudad.
Otra evidencia al respecto se ve en la conferencia celebrada en Hechos 15. En esta conferencia de los apóstoles y los ancianos, Pedro habló primero y Pablo luego. En una conferencia el que dirige no habla primero sino al final. Las últimas palabras de esta conferencia fueron dadas por Jacobo, tal como lo indica lo siguiente: “Y cuando ellos terminaron de hablar, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme” (Hch. 15:13). Luego en el versículo 19, Jacobo dio su decisión: “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios”. Cuando juntamos todos estos versículos, vemos que Pedro no era el único dirigente en el Nuevo Testamento. Cuando los católicos declaran que Pedro fue tal dirigente, debemos saber cómo trazar bien la Palabra referente a esto, de manera que podamos presentarles una cuadro claro.

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EL LIDERAZGO


EL LIDERAZGO EN LA ECONOMIA NEOTESTAMENTARIA
EL CONCEPTO QUE EL SEÑOR TIENE EN CUANTO AL LIDERAZGO

El significado de liderazgo en la Biblia es totalmente diferente de nuestro concepto natural. Lo que el Señor dijo al respecto en Mateo 20:20-28 y 23:8, 10 y 11 cambia completamente lo que los seres humanos piensan en cuanto al liderazgo. Según el concepto natural y humano, uno que dirige está en una posición más elevada que otros. Sin embargo, en estos capítulos el Señor dice que quien desee hacerse grande entre Su pueblo debe ser un esclavo. Así que, el concepto que el Señor presenta en cuanto al liderazgo es opuesto al concepto natural. Ciertamente, es necesario que haya dirigentes entre los hijos del Señor hoy en día. Sin embargo, ellos deben darse cuenta de que, en la economía neotestamentaria de Dios, ser uno que dirige significa ser un esclavo. Si usted quiere dirigir entre los hijos del Señor, tiene que ser un esclavo.
Si somos genuinos y francos, admitiremos que nos encanta dirigir, pero no ser esclavos. Así es el corazón humano. Incluso a las hermanas jóvenes les gusta dirigir. Si no pueden ser la número uno, o por lo menos la número dos, se desaniman. No traiga su concepto natural en cuanto al liderazgo cuando lea la Biblia. En la Biblia, repito, ser uno que dirige significa ser esclavo. Si usted es verdaderamente un esclavo en el pueblo del Señor, debe estar dispuesto a limpiar los lavabos, a aspirar la alfombra, a colocar las sillas y a servir de acomodador. ¡Cuán diferente es esto de la perspectiva mundana en cuanto al liderazgo! En el recobro del Señor, no debemos llamar al encargado del lavabo cuando vemos la necesidad de limpiar. Pues todos nosotros debemos servir en la limpieza. Dejemos a un lado nuestro concepto natural en cuanto al liderazgo y regresemos a la Palabra pura.

CRISTO ES DIOS AMEN...

jueves, 24 de julio de 2008

EL DISFRUTE DE CRISTO


EL DISFRUTE DE CRISTO PRESENTADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Después de que el hombre cayó, lo primero que hizo Dios por el hombre fue proveerle un sacrificio. Adán disfrutó y participó de ese sacrificio (Gn. 3:21). Abel, después de Adán, participó del mismo sacrificio (4:4). Noé construyó un altar y ofreció en él sacrificios (8:20). Más tarde, Abraham siguió los mismos pasos: construyó un altar y ofreció un sacrificio (12:7-8). Isaac (26:24-25) y Jacob (35:1, 7) también siguieron los pasos de sus antepasados construyendo un altar y ofreciendo sacrificios. El cordero Pascual fue el primer aspecto principal de Cristo disfrutado por los hijos de Israel (Ex. 12:3-7). De Adán a los hijos de Israel, los que fueron escogidos o elegidos por Dios, disfrutaron el mismo sacrifico.
A partir de Exodo 12 los hijos de Israel empezaron a disfrutar el cordero, el cual tipifica a Cristo. Cristo mismo es el Cordero de Dios, sacrificio único en su género, que quita el pecado del mundo (Jn. 1:29). El cordero mencionado en Exodo 12 tiene dos aspectos: la sangre que redime externamente y la carne que alimenta interiormente. La sangre constituye el aspecto redentor del cordero, y la carne, el aspecto alimentador del cordero. Mediante Cristo, el Cordero de Dios, fuimos llevados de nuevo a disfrutarle como el árbol de la vida. Con el sacrificio del cordero pascual, los hijos de Israel disfrutaron el pan sin levadura y las hierbas amargas (12:8). Luego experimentaron la columna de nube durante el día y la columna de fuego durante la noche (13:21-22), el maná celestial (16:31), y el agua viva que fluyó de la roca hendida (17:6). Finalmente, disfrutaron todas las ofrendas (Lv. 6:8—7:34), el sacerdocio (Ex. 40:13-15), el tabernáculo (Ex. 25:9), todas las riquezas de la buena tierra (Dt.8:7-10) y, por último, disfrutaron de manera más completa a Cristo como el templo (1 R. 7:51). El cordero pascual, el pan sin levadura, las hierbas amargas, el maná celestial, el agua viva, las diferentes clases de ofrendas, y el rico producto de la buena tierra constituyen diferentes aspectos del árbol de la vida. Recordemos que todo el Antiguo Testamento nos habla de una sola cosa: Dios primero se presentó a Sí mismo como el árbol de la vida para que participáramos de El como alimento y le disfrutáramos como nuestra vida y nuestro todo. Después de que el hombre cayó, Dios le proveyó al hombre del cordero para que pudiese ser redimido, y finalmente Dios mismo llegó a ser el templo para el hombre.

CRISTO ES DIOS AMEN...